ABRASIONES

Una abrasión es un desgaste o roce superficial de la piel producido por un raspón o una quemadura por fricción. En general, las abrasiones son lesiones leves que pueden tratarse en su casa. Es posible que se produzca una hemorragia o pequeña secreción en la piel en el momento de la lesión o durante los días siguientes si se vuelve a raspar o rasguñar.

Una abrasión puede ser debida a múltiples causas puesto que la piel está constantemente en contacto con superficies duras o dañinas. Las abrasiones son comunes, por ejemplo, cuando los niños se caen mientras juegan. También, al acercarse a una pared rugosa puede producirse una abrasión. Otra causa muy común de una abrasión es hacer deporte, por ejemplo, ciclismo o patinaje, donde es fácil producirse una abrasión en la rodilla debido a una caída.


Los síntomas más frecuentes más característicos de una abrasión son los siguientes:

·         secreción de líquido seroso intersticial

·         aparición de una herida irregular

·         manifestación de un dolor significativo

Estos síntomas pueden ser más o menos pronunciados dependiendo de la severidad de la lesión. La profundidad de una abrasión determina la aparición de otros posibles síntomas: si la herida solo afecta a la epidermis, no suele sangrar y tiene un bajo riesgo de infección. Sin embargo, si la abrasión es profunda, puede aparecer sangre en puntos localizados o sangrar abundantemente. En estos casos, si no se limpia y trata bien la herida, los gérmenes pueden penetrar fácilmente y llegar a provocar consecuencias graves, como úlceras.

 

Primeros auxilios para las abrasiones:

  • Tranquilice a su hijo y hágale saber que lo puede ayudar.
  • Lave bien sus manos.
  • Lave bien la superficie afectada por la abrasión con agua y jabón, pero no restriegue la herida. Quite cualquier suciedad de la zona y deje que el agua del grifo corra sobre esta durante varios minutos. Si la abrasión no se limpia minuciosamente, es posible que se formen cicatrices o que se produzca una infección.
  • Aplique una loción o crema antiséptica.
  • Cubra la zona con un vendaje adhesivo o gasa si la herida se produjo en las manos o los pies, o si puede manchar la ropa. Cambie el vendaje con frecuencia.
  • Revise la zona a diario y manténgala limpia y seca.
  • Evite soplar la superficie afectada por la abrasión, ya que puede propiciar el desarrollo de gérmenes.

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